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Los Yacimientos

Entorno geográfico

Por Ana Isabel Ortega/EIA

La sierra de Atapuerca es una pequeña elevación, de 1085 m s. n. m., situada a unos 15 km al este de la ciudad de Burgos. Se localiza en el borde nororiental de la Cuenca Cenozoica del Duero y forma parte de la orla mesozoica del Sistema Ibérico, como su último representante. Está separada del borde meridional de la Cordillera Cantábrica por un corredor tectónico, conocido como Corredor de La Bureba, que enlaza las depresiones terciarias del Duero y del Ebro. La sierra constituye un relieve positivo relacionado con un anticlinal tumbado SE-NO, compuesto por rocas mesozoicas, principalmente calizas y dolomías del Cretácico superior.

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En cueva

Trinchera del ferrocarril

Sima del Elefante

Por Rosa Huguet / EIA

Desde los años 80, y siempre dentro del Proyecto Atapuerca, se han realizado diferentes muestreos en el yacimiento de la Sima del Elefante con el fin de ver el potencial arqueopaleontológico del mismo. Las excavaciones sistemáticas en la Sima del Elefante se iniciaron en el año 1996, y se han ido sucediendo hasta la actualidad.

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Galería

Por Isabel Cáceres / EIA

Galería se localiza en la Trinchera del Ferrocarril a escasos 50 metros del yacimiento de Gran Dolina. Es una cavidad compuesta por tres áreas: un tramo horizontal en la zona central (TG) relacionada hacia el norte con una sala conocida como Covacha de los Zarpazos (TZ) y, hacia el sur, con un conducto vertical abierto al exterior llamado Trinchera Norte (TN). Galería se rellenó durante el Pleistoceno medio (entre los 500.000 y los 180.000 años) a través de dos principales entradas de sedimentos. Por un lado, sedimentos procedentes de la zona norte (TZ) que cubrieron la zona central y, por otro lado, los aportes que entraron a través de TN. Esta sedimentación ha dado lugar a una secuencia sedimentaria con unos 7 m de espesor en el área central y de 13 m en la zona de TN, en la que se han distinguido 6 unidades estratigráficas.

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Gran Dolina

Nivel TD10

Por Andreu Ollé / EIA

El nivel TD10 registra las últimas fases de ocupación humana del yacimiento de Gran Dolina. Su excavación en una superficie de 100 m2 ha permitido documentar las mayores concentraciones de restos arqueológicos descubiertas hasta la actualidad en los yacimientos pleistocenos de la sierra de Atapuerca (con más de 118.000 restos faunísticos y de 35.000 artefactos líticos coordenados).

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Los niveles inferiores de Gran Dolina (TD4 a TD8)

Por Jordi Rosell / EIA

Según los datos actuales, Gran Dolina se abre por primera vez al exterior hace aproximadamente 1 millón de años, durante un periodo en el que el clima imperante era relativamente más frío que el actual. En aquel momento se produjo un derrumbe del techo de la cavidad, lo que propició que ésta empezara a rellenarse con sedimentos procedentes del exterior. Esta dinámica continuó casi ininterrumpidamente hasta su colmatación total. Los osos de la especie Ursus dolinensis aprovecharon la nueva entrada para introducirse en la cueva y utilizarla durante su hibernación. Pero el nuevo agujero también representó una trampa natural para algunos ungulados de la sierra. En el nivel TD4 se han documentado restos de rinocerontes, Eucladoceros, bisontes y caballos, entre otros ungulados, que cayeron por la sima recién formada y que murieron en el interior de la cueva. Entonces, carnívoros tales como jaguares, hienas y los antepasados de los lobos, usaron la cueva para carroñear los cadáveres. En TD4 también se produjeron las primeras ocupaciones humanas, las cuales estuvieron relacionadas con visitas esporádicas para aprovechar los cadáveres de los herbívoros caídos.

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Cueva Mayor

Portalón

Por José Miguel Carretero / EIA, Amalia Pérez / EIA, Marian Galindo / EIA y Eneko Iriarte / EIA

Portalón es un yacimiento excepcional para el estudio de la prehistoria reciente (los últimos 10.000 años) al aunar en su interior una amplia secuencia estratigráfica muy bien conservada (más de 9 metros) y documentar una gran variedad de actividades humanas durante este período. Actualmente, se han detectado ocupaciones humanas desde el mundo medieval y romano hasta las diferentes fases de la Edad del Bronce, el Calcolítico y el Neolítico. Presenta una importante ocupación como hábitat doméstico durante la Edad del Bronce, pero fue utilizado como un auténtico “santuario” o “lugar de enterramiento” en tiempos anteriores, durante el Calcolítico. El Neolítico (IV-V milenio a. C.) está aún por excavar y seguramente nos deparará gratas sorpresas.

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Sima de los Huesos

Por Ignacio Martínez / EIA

Cuando, en 1976, se hallaron en la Sima de los Huesos los primeros fósiles humanos de la sierra de Atapuerca, nadie podía imaginar el inmenso tesoro científico que yacía enterrado entre sus sedimentos.

Enclavado en uno de los vericuetos de la red de galerías del sistema Cueva Mayor-Cueva del Silo, este yacimiento se comenzó a excavar sistemáticamente en el año 1984, aunque en 1983 se había realizado un breve muestreo que proporcionó tres nuevos dientes humanos. Desde 1984 hasta 1991 el trabajo del equipo de investigación consistió en la evacuación de más de 12 toneladas de rocas y sedimentos removidos. El lavado cuidadoso y el escrutinio concienzudo de dichos sedimentos permitieron recuperar, en esos años, varias decenas de nuevos fósiles humanos, en general muy fragmentarios. A partir de 1991 se pudo intervenir en niveles inalterados y se halló la mayor acumulación de fósiles humanos de la historia. También pudieron comenzar los estudios de estratigrafía, paleontología y geocronología que han permitido saber con seguridad que los niveles fosilíferos del yacimiento tienen algo más de 400.000 años de antigüedad y corresponden al Pleistoceno medio, un período de la evolución humana muy mal conocido hasta los hallazgos e investigaciones realizados en la Sima de los Huesos.

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Galería de las Estatuas

Por Alejandro Bonmati / EIA

Hace 200.000 años, y hasta su extinción hace unos 30.000 años, Europa, Oriente Próximo y el extremo occidental de Asia estuvieron ocupados por los neandertales. Estos humanos dominaban el fuego, enterraban a sus muertos, adornaban sus cuerpos y es muy posible que hablaran y poseyeran un universo simbólico. En la actualidad, los restos que delatan su presencia en la sierra de Atapuerca se restringen a herramientas líticas atribuidas a la cultura musteriense, el modo técnico característico de los neandertales. Uno de los yacimientos donde se han hallado estas evidencias se encuentra localizado en uno de los ramales del complejo kárstico Cueva Mayor / Cueva del Silo y recibe el nombre de la Galería de las Estatuas. Este ramal parte desde la gran Sala del Coro y recibe su nombre del conjunto de columnas de calcita que jalonan la parte media de su desarrollo. En el tercio final, la galería adopta un desarrollo longitudinal con pendiente ascendente que finaliza en un pequeño recodo donde se estrecha y ciega. Desde el año 2008 se han realizado dos catas en este extremo de la galería para establecer la estratigrafía de los sedimentos que rellenaron y colmataron la cavidad, establecer su edad cronológica y evaluar la existencia y la naturaleza del contenido fósil y arqueológico. Hasta la fecha, se han distinguido una serie de niveles estratigráficos cuya edad, aunque difícil de precisar, parece situarse en torno a los 50.000 años mediante bioestratigrafía y geocronología. Entre los restos de fauna mejor conservados se encuentran las piezas dentales de caballos, ciervos y bóvidos, así como algunos restos de carnívoros como los zorros. A este conjunto se suma una importante colección de piezas de industria lítica, fundamentalmente en sílex y cuarcita, que preliminarmente ha sido adscrita a la tradición cultural musteriense.

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Galería del Sílex

Por Ana Isabel Ortega / EIA

El santuario prehistórico

En noviembre de 1972 el Grupo Espeleológico Edelweiss descubrió la Galería del Sílex, un conducto de grandes dimensiones y belleza de 920 m de desarrollo total que conservaba intactos, a lo largo de toda la galería, una amplia variedad de registros arqueológicos de las fases de la Prehistoria reciente.

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Cueva del Mirador

Por Josep María Vergès / EIA

La cueva de El Mirador se abre en la vertiente más meridional de la sierra de Atapuerca, dominando el valle medio del río Arlanzón y las primeras estribaciones de la sierra de la Demanda. Espaciosa, orientada al sur y con un amplio control visual sobre el territorio circundante, característica a la que debe su nombre, se postula como un óptimo lugar de hábitat para las comunidades humanas prehistóricas.

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Asentamientos al aire libre

Por Marta Navazo / EIA

En el año 2000 el EIA comenzó una prospección arqueológica para conocer los asentamientos prehistóricos que se conservaban alrededor de las cuevas. Gracias a este trabajo de campo se han documentado alrededor de 200 asentamientos al aire libre, de los cuales 30 pertenecen al periodo denominado Paleolítico medio, momento en el que Europa en general y Atapuerca en particular, estaba habitada por grupos neandertales.

En la sierra de Atapuerca se han excavado ya 4 de estos asentamientos de neandertales con cronologías que van desde los 70.000 hasta los 40.000 años y que nos arrojan luz sobre la vida cotidiana de estos grupos de cazadores-recolectores que poco tiempo después de estos 40.000 años, desaparecen sin dejar rastro.

Hundidero

El primero de los sitios que se excavó se conoce como Hundidero y se localiza dentro de terreno militar, en el término municipal de Orbaneja Ríopico. Las ocupaciones que tuvieron lugar en Hundidero se caracterizan por situarse en el borde de una laguna. Con una potencia de 2 metros de sedimento, encontramos 4 niveles arqueológicos con diferentes ocupaciones en cada uno de ellos. Las dataciones que hemos obtenido van desde los 70.000 años de antigüedad en el nivel más profundo hasta los 56.000 años en los superiores. Esto nos da las pistas sobre la ocupación de los neandertales en la sierra de Atapuerca, ya que hay pruebas de que han vivido en esta zona durante decenas de miles de años, y dentro de su territorio, hay una serie de lugares que visitan de manera recurrente como Hundidero. Se trata, por tanto, de ocupaciones de corta duración y repetidas, por parte de grupos humanos que transmiten el sitio de generación en generación.

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Hotel California

Este lugar, descubierto también durante una de las prospecciones arqueológicas en la sierra de Atapuerca, se localiza en el término municipal de Cardeñuela Ríopico.

Como en el caso de algunas cavidades, este yacimiento también se encuentra cortado por la Trinchera del Ferrocarril.

Se trata de una pequeña elevación (unos 12 m por encima del río Pico), en la margen izquierda del río, desde la que se controla todo el valle. Se excavó durante 5 campañas, desde 2006 hasta 2010, en una extensión de 23 m2. Se han diferenciado 6 niveles arqueológicos, en los que se han recuperado 1.800 herramientas de piedra. [+ info.]

Fuente Mudarra

Este asentamiento al aire libre se está excavando en la actualidad. Se trata también de un lugar desde el que se controla el valle del río Pico. Y como Hotel California, se localiza junto a la Trinchera del Ferrocarril.

De momento, podemos decir que hay varios niveles con ocupaciones neandertales en las que se han podido identificar herramientas de piedra quemadas.

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Valle de las Orquídeas

El Valle de las Orquídeas se excavó durante las campañas de los años 2000 y 2001. Se trata de un asentamiento situado en la cabecera de una vaguada.

La cronología de este lugar ha sido estudiada con termoluminiscencia y ha arrojado unas fechas en torno a los 30.000 años de antigüedad.

Este sitio, situado en la parte alta de la sierra, se localiza sobre un afloramiento de sílex cretácico, material con el que está realizado más de 80% de las herramientas de piedra.

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Instalación de lavado, secado y triado de sedimento

Por Gloria Cuenca Bescós / EIA

La paleontología de los pequeños vertebrados

En el río investigamos sobre la paleontología de los fósiles de pequeños vertebrados (o microvertebrados, o microfauna), como los roedores, musarañas, murciélagos, aves, anfibios, reptiles, peces… Al ser estudiados con microscopio y excavados con técnicas micropaleontológicas, se denominan “microfósiles”. Los microfósiles nos sirven para datar los yacimientos de Atapuerca y reconstruir el paisaje y el clima en el que vivieron los seres humanos que habitaron en sus cuevas.

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