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Neo, cráneo del Homo naledi de la cámara de LesediNeo, cráneo del Homo naledi de la cámara de Lesedi (John Hawks / Wits University)

Primeras dataciones para Homo naledi (cueva Rising Star, Sudáfrica)

Junio / Julio 2017

Homo naledi, un homínido primitivo coetáneo de la población de la Sima de los Huesos.

MATHIEU DUVAL / GRIFFITH UNIVERSITY, AUSTRALIA

En septiembre de 2015 se anunció el descubrimiento de una nueva especie humana, Homo naledi, en el complejo kárstico Rising Star, en Sudáfrica. Con más de 1.500 restos fósiles de huesos y dientes representando al menos 15 individuos, el paleoantropólogo Lee Berger y su equipo pudieron proporcionar una descripción muy detallada de esta especie, presentando un conjunto inédito de caracteres morfológicos arcaicos y más modernos. Sin embargo, en ausencia de datos cronológicos, la edad de H. naledi era simplemente una incógnita. Basándose únicamente en la morfología de los restos fósiles, una de las hipótesis con más peso proponía una datación muy antigua, desde cerca de un millón hasta 2 millones de años.

En mayo de 2017 un trabajo de datación publicado en la revista eLife permitió por fin resolver este enigma. El estudio internacional encabezado por el profesor Paul Dirks de la James Cook University y su equipo australiano, involucra a investigadores de varias instituciones de Australia, EE. UU., Sudáfrica y España, incluyendo el CENIEH.

¿Cómo se dató H. naledi?

Con el objetivo de conseguir un marco cronológico fiable para H. naledi, se empleó un amplio conjunto de métodos como el Uranio-Torio, la Luminiscencia, la Resonancia Paramagnética Electrónica (más conocido por su acrónimo ingles, ESR), el Carbono-14 y el paleomagnetismo, para datar los fósiles y su entorno sedimentario. El punto central del trabajo consiste en la datación directa de varios dientes de H. naledi mediante el ESR y un método de doble ciego. En otras palabras, se dataron los mismos dientes de manera independiente por dos laboratorios diferentes, Griffith University y el CENIEH (R. Grün y M. Duval) por un lado, y Southern Cross University (R. Joannes-Boyau) por otro. Debido al valor inestimable de los dientes fósiles, se decidió emplear un protocolo analítico puntero para minimizar el aspecto destructivo del método de datación. Para eso, se combinaron análisis por Uranio-Torio de alta resolución con un sistema de ablación laser acoplado a un espectrómetro de masa (LA-ICP-MS) y un trabajo de reconstrucción dosimétrica por ESR a partir de un fragmento de esmalte.

Resultados

Cada método permitió obtener una información cronológica importante. Por ejemplo, el Carbono-14 aplicado a dos fragmentos de hueso indicó una fecha mayor a los límites del método, o sea, 50 mil años. Las dataciones ESR proporcionadas por ambos laboratorios están de acuerdo dentro del margen de error e indican fechas entre 140 mil y 330 mil años según el escenario considerado en cuanto a la presencia de radón en la cueva, un gas noble muy volátil derivado directamente del uranio presente en el sedimento. La combinación de estos resultados con los derivados del paleomagnetismo del sedimento y del Uranio-Torio de unos espeleotemas posicionados por debajo y por encima del nivel fosilífero, permitió finalmente refinar la cronología y proponer un rango de tiempo entre 230 mil y 330 mil años para la edad de H. naledi.

Implicaciones

A pesar de unos caracteres morfológicos aparentemente arcaicos, el conjunto de dataciones es coherente para proporcionar una fecha sorprendentemente joven, impidiendo posicionar H. naledi como un ancestro directo de los humanos modernos. Casualmente, aproximadamente un mes más tarde, a final de junio, se publicó en la revista inglesa Nature el descubrimiento de los restos de Jebel Irhoud en Marruecos, atribuidos a hombres modernos y con cronologías similares a H. naledi (300 mil años). Estos descubrimientos muestran toda la complejidad del árbol evolutivo humano e indican que hace entre 200 mil y 300 mil años vivían varias especies de homínidos en África, mientras que en el mismo periodo en Atapuerca estaban muy probablemente los descendientes de los pobladores de la Sima de los Huesos.

Los resultados de este trabajo de datación sobre H. naledi demuestran también todo el peligro de determinar la edad de un yacimiento prehistórico basándose meramente en los aspectos morfológicos y/o tecnológicos de los restos fósiles o industrias líticas encontradas. Indican al contrario la necesidad de emplear los métodos de datación más avanzados para determinar cronologías fiables. En particular, este trabajo muestra todo el potencial del ESR: de momento es probablemente el único método que permite datar directamente restos humanos más antiguos de 50 mil años, o sea, el límite actual del método por carbono-14. Los resultados positivos obtenidos tanto para H. naledi como para el hombre de Jebel Irhoud abren la posibilidad de lograr una datación directa de fósiles más antiguos, como los de Atapuerca de Sima de los Huesos y de H. antecessor.

Referencia: Dirks et al., 2017. The age of Homo naledi and associated sediments in the Rising Star Cave, South Africa. eLife, 6:e24231. http://dx.doi.org/10.7554/eLife.24231.

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