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El EIA junto al Rey Felipe VI, entonces Príncipe de Asturias, durante la campaña de excavaciones 1998.El EIA junto al Rey Felipe VI, entonces Príncipe de Asturias, durante la campaña de excavaciones 1998. (Javier Trueba / Madrid Scientific Films)
La Reina Doña Sofía y el entonces Príncipe Felipe posan junto a los galardonados con el Premio Príncipe de Asturias en 1997, entre ellos Emiliano Aguirre, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, en representación del EIA.La Reina Doña Sofía y el entonces Príncipe Felipe posan junto a los galardonados con el Premio Príncipe de Asturias en 1997, entre ellos Emiliano Aguirre, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, en representación del EIA. (Jesús Javier Martías / DB)

ESPÍRITU DE EQUIPO

Marzo 2017

1997-2017 Equipo de Investigación de Atapuerca tras 20 años del Premio Príncipe de Asturias

 

En 2017 se cumplen 20 años desde que el jurado del Premio Príncipe de Asturias resolviera conceder el prestigioso galardón en la categoría de Investigación Científica y Técnica al Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA).

 

Desde su fundación en 1981, los Premios Príncipe de Asturias —denominados desde 2015 Premios Princesa de Asturias— han reconocido la extraordinaria labor científica, técnica, cultural, social y humana de decenas de profesionales e instituciones nacionales e internacionales, en seis categorías (ocho ya desde 1987). Entre los galardonados en la categoría de Investigación Científica y Técnica, cabe destacar a Jane Goodall (distinguida en 2003 por sus trabajos en etología de primates en libertad), a Craig Venter, John Sulston, Francis Collins, Hamilton Smith y Jean Weissenbach (premiados en 2001 por el descubrimiento de la secuencia completa del genoma humano) o a Peter Higgs, François Englert y el CERN (reconocidos en 2013 por el descubrimiento del llamado “bosón de Higgs”). En este contexto, el premio otorgado al EIA en 1997 destaca por una característica que el jurado menciona de manera explícita entre los méritos que lo hicieron merecedor del galardón: “El jurado reconoce la ejemplaridad de integración de varios grupos en un trabajo pluridisciplinar fundado por el profesor Emiliano Aguirre. Las excavaciones de Atapuerca constituyen así una "Escuela de Estudios del Cuaternario" a nivel mundial, que sirve de ejemplo para otros yacimientos del Pleistoceno”. En efecto, la integración de numerosos investigadores procedentes de distintas instituciones y disciplinas alrededor de un objetivo científico común es una de las principales señas de identidad del Proyecto Atapuerca. La concesión del premio supuso un impulso al Proyecto, que desde entonces no ha parado de crecer en torno a tres parámetros: investigar, aprender y enseñar.

 

A lo largo de estos veinte años, el EIA ha continuado las excavaciones en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, logrando descubrimientos tan significativos como el de la Sima del Elefante de 2007: una mandíbula humana 500 mil años más antigua que los homínidos ya conocidos en 1997, hallazgo que obligó de nuevo a reescribir en todo el mundo los libros de prehistoria. Además de continuar los trabajos en los yacimientos “clásicos” del Pleistoceno inferior y medio de la Gran Dolina, Sima del Elefante, Galería-Covacha de los Zarpazos (de forma intermitente) y Sima de los Huesos, el equipo ha emprendido nuevas excavaciones empeñado en la búsqueda de indicios que aporten información sobre cómo eran y cómo vivían los neandertales de Atapuerca (Galería de las Estatuas, Hundidero, Valle de las Orquídeas y Hotel California), y las primeras sociedades agricultoras y ganaderas de nuestra propia especie (El Mirador y El Portalón). Además, en la próxima campaña comenzará la excavación sistemática de un nuevo yacimiento con un potencial extraordinario, que ya ha proporcionado un primer resto humano pendiente de atribución: la Cueva Fantasma. Así, se ha ido incrementando progresivamente el número de participantes en las excavaciones, repartidos por los yacimientos abiertos durante la campaña de verano.

 

Respecto a los trabajos de investigación, el EIA publica en las revistas con mayor factor de impacto científico mundial, y presenta sus resultados en los congresos nacionales e internacionales más relevantes (como el Congreso Mundial de Prehistoria de 2014 organizado en Burgos por la Fundación Atapuerca, con la participación de más de 3.000 científicos de 55 países), lo que le ha situado a la vanguardia internacional de las investigaciones en prehistoria.

Además, durante estos años el equipo ha realizado una labor especialmente cuidada de divulgación que ha acercado este área de la ciencia al público en general a través de publicaciones, conferencias, documentales, exposiciones y medios de comunicación escritos y audiovisuales. Para dar soporte al EIA y al Proyecto Atapuerca de investigación científica sobre evolución humana, en 1999 se constituyó la Fundación Atapuerca. En la década de los 2000 se iniciaron las obras de construcción del Complejo de la Evolución Humana en la ciudad de Burgos, que alberga el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y el Museo de la Evolución Humana (MEH). Junto con el CAREX (Centro de Arqueología Experimental, en Atapuerca) y el CAYAC (Centro de Acceso a los Yacimientos, en Ibeas de Juarros), constituyen el Sistema Atapuerca Cultura de la Evolución (SACE) que ofrece una gestión integral de los yacimientos arqueopaleontológicos de la sierra de Atapuerca. Así, los yacimientos y sus hallazgos  suman a su importancia científica y patrimonial el hecho de haberse convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Burgos.

 

Pero hay algo más importante que los hallazgos de campo o los descubrimientos derivados de la investigación. Durante estos veinte años, el equipo pionero formado por personas que han consagrado su vida a este proyecto, ha formado a nuevos investigadores, creando una escuela de científicos más jóvenes que se integran en el corazón de este gran proyecto. Y así, el futuro de este equipo de manos embarradas, brilla, 20 años después, más prometedor que nunca.

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